En un esfuerzo conjunto entre la Municipalidad de El Calafate y la fundación Mundo Mágico, se desarrollaron las primeras clases del seminario que enseña a usar el castellano señado.

La Municipalidad de El Calafate, a través de su Secretaria de Desarrollo Social, articuló esfuerzos con la fundación Mundo Mágico, especializada en trastornos del espectro autista (TEA), para llevar a cabo un taller de lenguaje de señas dictado por la profesora de sordos e hipoacúsicos, Cintia Ruiz Suárez. El curso que comenzó el sábado 29, se extenderá por 8 semanas, y fue impulsada a partir del trabajo de la flamante “Mesa de Gestión para el Área de Discapacidad”.

Carlos Rosell explicó “esta mesa de gestión es una mesa de trabajo en donde vamos problematizando y tratando de visibilizar posibles soluciones. La idea es alcanzar la mejor calidad de vida para las personas o familias que están alcanzadas por alguna discapacidad” y desde esa concepción surge la iniciativa.

La primera ronda de encuentros, que se lleva adelante en dos turnos -mañana y tarde-, se centró en la concientización, sensibilización y generación de empatía para con la problemática. La docente, Cintia Ruiz, que además es profesora de ciegos y disminuidos visuales, invitó a los presentes a compartir sus historias y experiencias, para que sirva de punto de partida en el recorrido pedagógico.

Cintia detalló “la idea también es dar un poco de lo que fui aprendiendo (en un ejercicio de la profesión durante más de 13 años) y de mi experiencia. Me junté con Karina Alegría que tiene la fundación de TEA, y la idea es poder colaborar con un granito de arena con lo que yo sé. En este caso, la lengua de señas que es lo que estamos haciendo ahora, pero en un futuro también con braile”.

La conversación con el auditorio reveló que había participantes de los más variados ámbitos, como la enseñanza inicial, la primaria, educación especial, pero también trabajadores del turismo, del comercio, enfermeros, integrantes de asociaciones civiles, artistas y vecinos sencillamente interesados en la problemática. Esto permitió problematizar respecto del lenguaje de señas en diversos ámbitos, como la escuela, el laboral, la familia, el turismo, entre otros.

Por su parte Karina Alegría explicó que la actividad nace “en una de las reuniones que hicimos. Cintia propone esta idea que fue bien recibida por todos (…) entonces decidimos con la Municipalidad que la fundación encare este proyecto, porque es importantísimo. Esto es sumamente necesario y hay que hacerlo porque El Calafate es una ciudad turística, y cada vez están viniendo más personas con diferentes discapacidades, y también gente de la comunidad”.

El objetivo final del curso es generar un nivel básico de lenguaje de señas para quienes lo realizan. La intención es que al finalizar puedan comunicarse a nivel inicial con personas sordas o hipoacúsicas en el idioma castellano señado.

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